En pocas palabras. Javier J. Jaspe
Washington D.C.
Esta
es la vigésima segunda entrega de una serie relacionada con el interesante
libro: “El Norte – La epopeya olvidada de la Norteamérica Hispana”,
escrito por la destacada historiadora, Carrie Gibson. Editorial EDAF, 2022, 575
páginas. La edición original es en el idioma inglés y la traducción al español
que usamos es de Pablo García Hervás.
Carrie
Gibson obtuvo su “doctorado en la Universidad de Cambridge….Ha
trabajado como periodista en The Guardian y como colaboradora en otras
publicaciones, además de la BBC. Su investigación la ha llevado a México, el
Caribe y los Estados Unidos. Reside en Londres”.
Sobre
el libro se ha escrito:
"Durante
mucho tiempo, los Estados Unidos se han preciado de su herencia anglosajona por
encima de todas las demás. No obstante, tal como Carrie Gibson replica en El
Norte, con gran profundidad y nitidez, la nación tiene unas raíces hispanas
mucho más antiguas, las cuales han permanecido mucho tiempo ignoradas y
marginadas. Este pasado hispánico precede en un siglo a la llegada del
Mayflower, y es de todo punto igual de importante a la hora de dar forma a la
nación tal como existe hoy en día.... (The New York Times Book Review)"
El
propósito de la serie no es realizar un análisis del libro, sino publicar la
cronología de los acontecimientos clave que allí se incluyen (páginas 462 –
470), ocurridos entre los años 1492 y 2017, a fin de acompañarlos con unos
breves agregados que recogen principalmente textos encontrados en Internet,
relacionados con los enunciados que se utilizan a lo largo de dicha cronología.
A
efecto de diferenciar la cronología original transcrita en negrillas, los
agregados se transcriben en itálicas, bien textualmente o resumidos y/o
reordenados en su presentación, con las referencias a sus respectivos enlaces
en Internet. Cuando la cronología original incluye diversos hechos en un mismo
año, estos hechos son presentados separadamente bajo dicho año.
En esta vigésima segunda entrega se incluyen hechos históricos que van desde que la esclavitud queda abolida en Puerto Rico (1873), hasta que se declara la guerra hispano-estadounidense-cubana (1898).
Veamos.
EnciclopediaPR
Imagen….
………..
El 22 de marzo de 1873 se aprobó en las
Cortes de España la ley que eliminó la esclavitud en Puerto Rico. El decreto
dejó en libertad a un total de 29,000 esclavos de ambos sexos, lo cual
representaba un 5% de la población general en Puerto Rico. Según la ley los
hacendados esclavistas recibirían indemnización por la pérdida de su
“propiedad”.
La libertad de los hombres, mujeres,
niñas y niños esclavizados fue condicionada, puesto que se obligó a los
libertos a hacer contratos durante tres años luego de abolida la esclavitud. El
mismo decreto establecía, además, que no habrían de tener derechos políticos
hasta cinco años después. No obstante, la noticia fue celebrada por la mayoría
de la población y la expectativa de que los negros atacarían a los blancos en
gran escala (como había ocurrido en otras partes del Caribe como Haití) no se
concretó.
En la historiografía puertorriqueña existen
dos teorías sobre las causas de la abolición de la esclavitud. La primera se
atribuye al trabajo de sectores liberales, dentro de la propia clase hacendada
puertorriqueña, junto a antiesclavistas en la propia España. En ésta se
inscriben los historiadores Arturo Morales Carrión y Luis M. Díaz Soler y es la
que más adeptos ha tenido. La segunda, planteada por el historiador Benjamín
Nistal-Moret (en su libro “Esclavos prófugos y cimarrones Puerto Rico,
1770-1870”), propone que fueron los propios esclavos quienes trabajaron su
libertad erosionando “el sistema desde adentro” mediante querellas y demandas,
fugas y el “cimarronaje limitado” (una fuga individual de corta duración, al
cabo de la cual el esclavo volvía a la hacienda). Explica el historiador que
fueron medidas de resistencia que desgastaron paulatinamente el sistema
esclavista. Ambas teorías son correctas porque los esfuerzos de esclavos y de
antiesclavistas funcionaron paralelamente y no hubieran triunfado el uno sin el
otro.
La emancipación de los esclavos se
constituyó en el primer objetivo de una generación de liberales criollos desde
la mitad del siglo XIX. Antes de que la Guerra Civil en Estados Unidos pusiera
fin a la esclavitud en forma cruenta, Ramón Emeterio Betances -quien había
regresado de París graduado de Medicina- fundó en Mayagüez una sociedad
abolicionista en 1858. Junto a Segundo Ruiz Belvis, José Francisco Basora y
José Remigio Paradís, aprovecharon un bando (ley) del gobernador Pezuela para
liberar esclavos, mediante su compra en la pila bautismal. Esta actividad
abolicionista le costó a Betances su primer destierro de la Isla.
En 1865, el puertorriqueño Julio
Vizcarrondo Coronado formó la Sociedad Abolicionista Española en Madrid para
abogar por la liberación de los esclavos antillanos e inició una campaña para
convencer a la opinión pública, a través de un periódico fundado para esos
propósitos. Al año siguiente se convocó la Junta de Información y se escogieron
tres reformistas puertorriqueños como comisionados: Segundo Ruiz Belvis, José
Julián Acosta y Francisco Mariano Quiñones.
Aunque se suponía que meramente
recomendaran medios para mejorar la vida del esclavo y la forma de instrumentar
la coartación de los mayores de sesenta años, los tres comisionados se
atrevieron a exigir “la abolición en su provincia de la funesta institución de
la Esclavitud, la abolición con indemnización o sin ella…” Presentaron el
argumento de que el trabajo del hombre libre resultaba más ventajoso que el del
esclavo.
Las fuerzas esclavistas se movilizaron y en
1867 el gobernador Marchesi desterró a España a algunos reformistas
independentistas que había en Puerto Rico, entre ellos Ramón Emeterio Betances
y Segundo Ruiz Belvis. Antes de ser arrestados, éstos escaparon y desde Saint
Thomas, Betances envió una proclama clandestina que serviría de consigna para
la revolución que eventualmente se conoció como “Grito de Lares”. En la
proclama, abolir la esclavitud encabezaba la lista de los Diez Mandamientos de
los Hombres Libres.
Imágenes….
El 23 de septiembre de 1868 se inició el
Grito de Lares. Participaron alrededor de 1,000 puertorriqueños pertenecientes
a todas las clases sociales (hacendados, profesionales, jornaleros y esclavos).
Se proponían lograr la separación de Puerto Rico de España. Aunque las
autoridades españolas sofocaron el intento, cuando los revolucionarios ya
habían tomado el pueblo de Lares y se dirigían a San Sebastián; este
levantamiento aceleró la abolición de la esclavitud.
En 1870 Román Baldorioty de Castro acudió
como diputado ante las Cortes y en un discurso se refirió a la esclavitud como
un crimen. Por ese discurso se le prohibió a ejercer la enseñanza pública a su
regreso a Puerto Rico. Sin embargo, el gobierno español aprobó ese mismo año
una ley preparatoria conocida como la Ley Moret, que concedía la libertad a los
nacidos luego de promulgada, y la libertad a los esclavos de sesenta años en
adelante.. Estas medidas no complacieron a los abolicionistas y se pusieron en
vigor con un año de retraso. Pero los censos demuestran que la población
esclava se redujo en casi 5,000 personas, a pesar de todas las tretas
utilizadas por los esclavistas para no liberar a los esclavos viejos. A la vez
que bajaba el número de esclavos subía la producción local, lo que daba la
razón a los abolicionistas. Sin embargo, los esclavistas y españoles
incondicionales intentaron aplazar la abolición definitiva mediante tácticas de
violencia en la Isla. Para los esclavistas, la mano de obra del trabajador
libre no tenía la seguridad que proveía la esclavada, pues a los jornaleros no
se les podía obligar a trabajar a todas horas y sin paga.
Entretanto, la propaganda antiesclavista
había logrado que muchos españoles pidieran a las Cortes la abolición
definitiva de la esclavitud. Hubo además presión diplomática por parte de
Inglaterra y de Estados Unidos (cuyo presidente, Ulysses Grant, era el general
victorioso en la Guerra Civil en la que se había resuelto el asunto de manera
sangrienta). En 1872, el diputado puertorriqueño Joaquín María Sanromá presentó
el proyecto de Abolición. Pero no fue hasta que en la propia España se proclamó
la República (en febrero de 1873, al abdicar el rey Amadeo de Saboya) que los
abolicionistas decidieron dar el paso definitivo. El mismo día que se disolvía
el corto interludio republicano, antes de cerrar las Cortes, Sanromá propuso
nuevamente el asunto. Finalmente, el 22 de marzo de ese año se presentó y
aprobó la medida por unanimidad.
Referencias
Díaz, Luis M. “Historia de la esclavitud
negra en Puerto Rico”. Río Piedras: Editorial Universitaria, Universidad de
Puerto Rico, 1981.
“Ley del 4 de julio de 1870” (Ley
Moret). https://sites.rootsweb.com/~poncepr/ley_moret.html.
Consultada 27/2/2021.
“Ley de la Abolición de la Esclavitud en
Puerto Rico”. https://www.preb.com/esclav/abolescl.htm.
Consultada 27/2/2021.
Morales Carrión, Arturo. “El centenario de
la abolición de la esclavitud: una visión histórica”. Discurso
pronunciado ante la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, 29 de marzo de 1973.
San Juan: Asamblea Legislativa de Puerto Rico, [2013]. 9 páginas.
Moscoso, Francisco. “La revolución
puertorriqueña de 1868: el Grito de Lares. San Juan: Instituto de Cultura
Puertorriqueña, 2003.
Nistal-Moret, Benjamín. “Esclavos prófugos
y cimarrones Puerto Rico, 1770-1870”. Río Piedras: Editorial de la Universidad
de Puerto Rico, 1984.
Autor: Dra.
Ivonne Acosta
Publicado: 12
de septiembre de 2014
Revisado: Lizette
Cabrera Salcedo, 27/2/2021
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Histopedia
de Puerto Rico
Abolición
de la esclavitud en Puerto Rico
https://www.histopediadepuertorico.com/post/abolici%C3%B3n-de-la-esclavitud-en-puerto-rico
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Teoría,
Crítica e Historia
Puerto Rico
Abolición de la esclavitud
Ley de la
abolición de la esclavitud en Puerto Rico
(22 de marzo de 1873)
https://www.ensayistas.org/antologia/XIXE/castelar/esclavitud/puerto-rico.htm
xxxxxxxxxxxxxxxx
Betances
y la abolición de la esclavitud en Puerto Rico en 1873
Por
- abril 5, 2022
169
https://claridadpuertorico.com/betances-y-la-abolicion-de-la-esclavitud-en-puerto-rico-en-1873/
/////////////////
1878: el pacto de Zanjón pone fin a la guerra de los Diez
Años en Cuba, pero mantiene en el poder a los españoles.
Britannica
Pact of Zanjon
Cuban-Spanish history
Quick Summary
The Pact of Zanjón was an armistice signed in
February 1878 that ended the Ten Years' War, Cuba's first major uprising
against Spanish rule. The war began in 1868 when Carlos Manuel de Céspedes
declared Cuban independence, seeking political and economic autonomy from
Spain. While Céspedes had support from some landowners, many Cubans, including
laborers and slaves, were concerned about the pace of emancipation and
annexation by the United States.12
The pact promised amnesty and political reforms from
Spain, but many of these promises were not fulfilled. Nationalist leader Antonio
Maceo and others refused to accept the Spanish terms, leading to a second,
smaller uprising known as La Guerra Chiquita. Spain eventually abolished
slavery in 1886 but failed to implement other promised reforms, which
contributed to further unrest and the eventual outbreak of the Cuban War of
Independence in 1895.12
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summary is created from Britannica articles using AI. AI can make mistakes, so verify
using Britannica articles.
https://www.britannica.com/topic/Pact-of-Zanjon
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Dialnet
Una paz incierta.La política colonial después del Pacto del
Zanjón (1878-1886)
Oscar Zanetti Lecuona
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9554869
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Cuba evoca firma del Pacto del Zanjón y sus
consecuencias
Canal Caribe
https://www.youtube.com/watch?v=g_nTDuHbC9Y&t=15s
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1886:
termina la esclavitud en Cuba.
LA ESCLAVITUD EN CUBA UN PROBLEMA POLÍTICO Y ECONÓMICO DEL XIX
Jorge Vilchez
España
fue el penúltimo país en abolir la esclavitud. El imperio español en América se
deshizo en los 20 primeros años del siglo XIX, y coincidió con la ocupación
francesa, la Guerra de Independencia, el regreso al absolutismo y la revolución
liberal. Por otro lado, había una incapacidad económica del Estado para
conservar tropas y administración en otros lugares del Imperio, como las islas
Annobon y Fernando Poo o las Carolinas, que eran españolas sólo nominalmente.
Hubo demasiada inestabilidad política para que España fuera eficiente en sus
colonias. El impacto por la pérdida de la América continental pasó a un segundo
plano en la opinión pública española. No existió la conciencia de haber perdido
algo grande hasta el siglo XX. La razón estaba en que el mantenimiento de Cuba
y Puerto Rico lo compensaba.
Los
precursores del abolicionismo
La
explotación económica de Cuba suplía económicamente la pérdida de la América
continental, donde la esclavitud se había abolido prácticamente en el siglo
XVI, fecha muy temprana para otros países europeos, y sólo permaneció para los
indios chilenos hasta 1679 1 . Pero el abolicionismo contemporáneo no se
desarrolló con fuerza hasta la Revolución Francesa de 1789. A las primeras
prohibiciones, sobre todo en aquellos países donde no se conocía el sistema
esclavista, se sumaron los liberales españoles.
La
primera manifestación importante española fue la de Isidoro Antillón en 1802,
cuando presentó en la Academia Matritense de Derecho Español y Público un
proyecto de abolición de la esclavitud. Consistía éste en algo parecido a lo
que 68 años después pondría en marcha Segismundo Moret: declarar libres a los
esclavos que pasaran de cierta edad así como a los nacidos a partir de una
fecha. En las Cortes de Cádiz, en 1811, Antillón repitió ante los diputados el
proyecto, que siguieron otros liberales como el mejicano Miguel Guridi Alcocer
y el español Agustín de Argüelles. En aquel Parlamento las colonias americanas
tenían un sitio reservado, lo que no se repitió hasta 1869. Los proyectos se
tomaron en consideración y se nombró una comisión para que elaborara un
dictamen. Tras varias intervenciones, Jáuregui, diputado por La Habana, propuso
la discusión en secreto para evitar posibles problemas en algunas colonias de
ultramar, pero nunca se hizo porque la reacción absolutista triunfó en 1814…….
(páginas 117, 118)
………Cuando Martínez
Campos, como Presidente del Gobierno, presentó a fines de 1879 el proyecto de
Ley de Abolición, el Partido Liberal Cubano, luego Autonomista, y la Unión
Constitucional coincidieron en pedir
reformas arancelarias y fiscales a título de compensación. Al poco tiempo
volvió Cánovas al Gobierno, que mantuvo el proyecto con algunas modificaciones,
aprobándose en el Senado y luego en el Congreso, y publicándose como Ley el 13
de febrero de 1880. El talante del proyecto hizo que los diputados cubanos y
liberales puertorriqueños no tomaran parte en la discusión. El proyecto pasó
del Senado al Congreso y fue aprobado con la ausencia del Partido Liberal
español y de los diputados ultramarinos.
La
Ley estableció el patronato, que era una forma de encubrir la esclavitud, pues
el esclavo quedaba subordinado al antiguo propietario durante ocho años, el
cual tenía la obligación de darle una paga, alimento, vestido y educación 14.(páginas
130, 131)……
La
labor abolicionista la continuó el Gobierno Sagasta en 1886, cuando el decreto
del 7 de octubre de 1886 acabó con el patronato, aboliendo con ello
definitivamente la esclavitud. La iniciativa partió del grupo parlamentario cubano.
En julio de ese año, en mitad de un discurso del liberal cubano Figueroa, el
Gobierno ofreció el fin del patronato —que estaba previsto para 1888. Pero
cuando el grupo autonomista cubano consiguió esto, la esclavitud era una
institución en franco declive. Los hacendados preferían el trabajo asalariado.
Así, en los tres primeros años del patronato adquirieron la libertad más de
60.000 esclavos.
Rafael
María de Labra vio aquella medida tardía y efectista. En 1886 únicamente
existían 26.000 patrocinados, y creía que era fácil que en unos meses pasaran a
ser trabajadores libres sin más 16.
En
conclusión, el abolicionismo español y cubano fue en general muy débil hasta
que la españolidad de la Isla estuvo en juego o se tomó como instrumento
político para dañar al adversario. Las medidas que más hicieron por terminar
con la esclavitud fueron las del mercado…..(páginas 131, 132)
Nota: Este artículo contiene referencias en el texto que pueden ser consultadas en el enlace que sigue…
https://docta.ucm.es/rest/api/core/bitstreams/1b6ab641-d67b-4f40-a475-bde766b59e49/content
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Historia
RTVE
Esclavitud, un episodio
silenciado de la historia de España
1895: comienza la guerra de independencia
en Cuba.
La
Guerra de Independencia de Cuba: la lucha por la libertad
Análisis
del contexto histórico y los eventos principales que se desarrollaron durante
la contienda
4 noviembre 2025,
La
Guerra de Independencia de Cuba, también conocida como la Guerra de
Independencia Cubana, fue un conflicto armado que se libró entre 1895 y 1898, y
que culminó con la liberación de Cuba del dominio colonial español. Esta guerra
no solo marcó el fin de una era en la historia de Cuba, sino que también tuvo
profundas repercusiones internacionales, dado que involucró a los Estados
Unidos, quien, tras la victoria en la guerra, se convirtió en una de las
principales potencias con influencia en la isla.
Para
entender los orígenes y la importancia de esta guerra, es necesario analizar el
contexto histórico, los eventos principales que se desarrollaron durante la
contienda, las figuras clave, así como sus consecuencias inmediatas y a largo
plazo.
Contexto histórico
Cuba,
situada en el corazón del Caribe, había sido colonia española desde la llegada
de Cristóbal Colón en 1492. Durante los siglos siguientes, la isla se convirtió
en un importante centro económico para el imperio colonial español,
especialmente debido a la producción de azúcar, tabaco y otros productos
agrícolas. Sin embargo, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, el descontento
con el gobierno colonial fue creciendo. En particular, la isla experimentó una
serie de movimientos y revueltas, como las Guerras de Independencia de Cuba
(1868-1878), que, aunque fallaron en su objetivo de lograr la independencia,
sentaron las bases para la lucha que habría de producirse en los años
posteriores.
El
Desastre del 98, como se denomina en la historiografía española, fue un punto
de inflexión. En ese contexto, las tensiones entre Cuba y España, exacerbadas
por la intervención de los Estados Unidos, propiciaron el estallido de una
guerra que tendría consecuencias internacionales.
La Guerra de Independencia Cubana (1895-1898)
La
guerra comenzó oficialmente en 1895, cuando un grupo de patriotas cubanos,
liderados por figuras como José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez, lanzaron una
nueva campaña armada en busca de la independencia de Cuba. Este movimiento,
conocido como la Guerra Necesaria, estuvo profundamente inspirado por las ideas
de libertad y justicia social que prevalecían en muchos países latinoamericanos
y del Caribe durante esa época.
La figura de José Martí
José
Martí, considerado el apóstol de la independencia cubana, fue uno de los
principales artífices de esta guerra. Su lucha no solo fue por la independencia
de Cuba, sino también por la justicia social y la inclusión de todas las razas
y clases sociales en un nuevo orden republicano. Martí, que había vivido en el
exilio en Estados Unidos y otros países, fue el principal organizador de la
Guerra de Independencia de Cuba. A través de su obra literaria, sus escritos políticos
y su acción diplomática, Martí fue capaz de aglutinar a diversos sectores de la
sociedad cubana en torno a un objetivo común: la independencia de la isla.
A
pesar de su muerte en la batalla de Dos Ríos en 1895, Martí dejó un legado
crucial para la lucha cubana. Su sacrificio se convirtió en un símbolo de la
resistencia patriota y un emblema de la lucha por la libertad.
El impacto de los Estados Unidos
Uno
de los factores más importantes que influyó en el desarrollo de la guerra fue
la intervención de los Estados Unidos. Desde principios de la década de 1890,
los Estados Unidos habían mostrado un creciente interés en los asuntos cubanos,
especialmente debido a su ubicación estratégica en el Caribe y sus importantes
lazos comerciales con la isla. Sin embargo, la relación entre ambos países fue
marcada por una creciente tensión cuando los medios de comunicación
estadounidenses, sobre todo a través del sensacionalismo de la prensa amarilla,
comenzaron a relatar de manera dramática las atrocidades cometidas por las
fuerzas coloniales españolas contra los civiles cubanos. La imagen de la
"guerra brutal" fue aprovechada por los sectores más nacionalistas y
expansionistas de los Estados Unidos, quienes vieron la oportunidad de
intervenir para ayudar a los cubanos a liberarse del yugo colonial.
Este
apoyo estadounidense fue crucial para los patriotas cubanos, aunque al mismo
tiempo sirvió para que Estados Unidos comenzara a consolidar su poder sobre la
isla. La situación llegó a un punto crítico con la explosión del USS Maine en
el puerto de La Habana en febrero de 1898, un incidente que fue utilizado por
los Estados Unidos como pretexto para declarar la guerra a España.
La intervención de Estados Unidos
La
intervención estadounidense en la guerra fue determinante para el desenlace del
conflicto. En abril de 1898, Estados Unidos declaró la guerra a España,
convirtiéndose en un aliado de facto de los cubanos en su lucha por la
independencia. Las tropas estadounidenses, bajo el mando del general William
Shafter, desembarcaron en la isla y, junto con los mambises cubanos, lograron
vencer a las fuerzas españolas en una serie de enfrentamientos clave, como la
Batalla de San Juan y la toma de Santiago de Cuba.
En
paralelo, las fuerzas navales estadounidenses, bajo el mando del almirante
George Dewey, destruyeron la flota española en la Batalla de Manila, en las
Filipinas, y bloquearon las costas cubanas, lo que cerró las opciones de escape
para el ejército colonial español.
El fin de la guerra y la independencia de Cuba
En
agosto de 1898, con la situación militar insostenible para España, el gobierno
español decidió negociar un armisticio. El Tratado de París de 1898, firmado en
diciembre de ese año, puso fin oficialmente a la guerra, y España cedió Cuba,
Filipinas, Puerto Rico y Guam a los Estados Unidos. Sin embargo, aunque Cuba
logró la independencia formal, la ocupación estadounidense no terminó en 1898,
sino que continuó hasta 1902, cuando la isla alcanzó su independencia de facto,
pero bajo la tutela de Estados Unidos.
Consecuencias de la guerra
La
Guerra de Independencia de Cuba tuvo profundas consecuencias tanto para la isla
como para el panorama internacional. Por un lado, la independencia de Cuba
significó la liberación del yugo colonial español, pero, por otro lado, la
intervención de los Estados Unidos dejó a Cuba bajo una fuerte influencia
estadounidense. En 1901, se promulgó la Enmienda Platt, que otorgaba a Estados
Unidos el derecho de intervenir en los asuntos internos de Cuba y establecer
bases navales en su territorio, lo que limitaba la soberanía plena de la isla.
A
nivel internacional, la guerra marcó el fin del imperio colonial español en las
Américas y el comienzo de la expansión del poder estadounidense en el Caribe y
el Pacífico, lo que consolidó a los Estados Unidos como una potencia mundial.
Conclusión
La
Guerra de Independencia de Cuba fue un conflicto de gran importancia histórica,
no solo para los cubanos, sino también para las relaciones internacionales a
finales del siglo XIX. A pesar de la intervención estadounidense y las
limitaciones que impuso a la independencia cubana, la lucha de los cubanos,
encabezada por figuras como José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez, es
recordada como un símbolo de resistencia y de la lucha por la libertad. El
legado de esta guerra perdura hasta nuestros días, influyendo en la identidad
nacional cubana y en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
https://www.meer.com/es/99160-la-guerra-de-independencia-de-cuba-la-lucha-por-la-libertad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Historia
de Cuba
Guerra
de independencia cubana
Travesía
por la Historia
https://www.youtube.com/watch?v=CRPtjxCuTH8
xxxxxxxxxxxxxxxxxx
Global
Public Affairs
U.S.
Department of State
Día
de la independencia de Cuba
Departamento de Estado de EE. UU.
Anuncio de prensa
Michael R. Pompeo, Secretario de Estado
20 de mayo de 2020
https://2017-2021-translations.state.gov/2020/05/20/dia-de-la-independencia-de-cuba/
xxxxxxxxxxxxx
Nuevatribuna.es
Historia de España
La guerra de independencia de Cuba
Edmundo Fayanás Escuer
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1898: el USS Maine explota en el
puerto de La Habana el 15 de febrero y en abril se declara la guerra
hispano-estadounidense-cubana, que termina en verano. Estados Unidos pone Cuba
temporalmente a su cargo, pero Puerto Rico y Filipinas caen bajo su dominio total
Smithsonian
Historia militar EEUU a través de sellos
(1775 – 1913)
La Guerra Hispano-Estadounidense
Imagen….
El USS Maine llegó a La Habana, Cuba, en 1898 para servir los
intereses estadounidenses en la revuelta cubana contra los españoles. El barco
se hundió el 15 de febrero de 1898, cuando explotaron sus cargadores de pólvora
delanteros, matando a 266 de los 350 miembros de la tripulación. En ese
momento, el público estadounidense culpó a España por el accidente, pero hoy la
causa del incidente se considera un misterio. Un tribunal de investigación
determinó que la explosión fue causada por una mina y muchos historiadores
creen que la explosión fue el resultado de la combustión espontánea en un
búnker de carbón.
El sello es el único relacionado con la Guerra Hispanoamericana
lanzado en su centenario, aunque el sello no contiene ninguna explicación de la
relevancia del USS Maine para la guerra. Se hizo a instancias del presidente
Jimmy Carter, y la imagen del barco proviene de un pañuelo de 1898. Un diseño
de sello alternativo realizado por el artista representaba la explosión del USS
Maine, cuerpos voladores y todo, pero el Servicio Postal de los Estados Unidos
lo encontró demasiado gráfico.
Imagen….
La Primera Caballería de Voluntarios de EE. UU. dirigida por
el Coronel Leonard Wood Theodore Roosevelt, quien acababa de renunciar a su
cargo como Subsecretario de Marina, era conocida como los “Jinetes Duros”. Este
grupo de soldados es el más conocido de las unidades que combatieron en Cuba
durante la Guerra Hispanoamericana. Era un grupo muy diverso que incluía indios
y estudiantes de escuelas de la Ivy League. Roosevelt y el coronel Wood
entrenaron a los hombres lo suficientemente bien como para permitirles entrar
en combate, a diferencia de muchos otros grupos de voluntarios.
Desafortunadamente, más soldados murieron por enfermedad que por combate.
Aproximadamente uno de cada tres Jinetes Duros resultó muerto, herido o enfermo
al final de las hostilidades.
El sello que se muestra aquí muestra una estatua de Solon H.
Borglum en Prescott, Arizona, del capitán William O'Neill, quien murió mientras
dirigía a los Jinetes Duros en la batalla de San Juan Hill. Fue lanzado en el
50 aniversario de la organización de 1898 de los Jinetes Duros. Algunos
pensaron que el sello debería hacer referencia a Theodore Roosevelt, el
fundador del grupo, en lugar de solo al Capitán O'Neill.
https://postalmuseum.si.edu/exhibition/hacia-la-victoria/la-guerra-hispano-estadounidense
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Academia M25
Fake News en la Historia-
El Caso
del USS MAINE y la Guerra Hispano-Estadounidense 1898
https://www.academiam25.com/el-hundimiento-del-uss-maine/
https://www.youtube.com/watch?v=ETKLR8fzWCs
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Academia de las Ciencias y las
Artes Militares
Efeméride
25 DE ABRIL DE 1898
La Declaración de Guerra de Estados Unidos a España
El 25 de abril de
1898 se formalizó la declaración de guerra de EE. UU. al Reino de España, un
acto que culminó el prolongado proceso de crisis del sistema colonial español y
dio inicio a un nuevo escenario geopolítico de alcance global. El origen
inmediato del conflicto hay que situarlo en la nueva insurrección cubana de
1895 y en la incapacidad de la metrópoli para sofocar la rebelión, junto con la
dureza de las medidas adoptadas, como la política de reconcentración del
general Valeriano Weyler, que generó una creciente presión internacional,
especialmente en EE. UU., donde los intereses económicos y una opinión pública
influida por la prensa sensacionalista (yellow
journalism) favorecieron la intervención bélica.
La explosión del
acorazado USS Maine en el puerto
de La Habana el 15 de febrero de 1898, no suficientemente esclarecida y
considerada por algunos investigadores como una operación de falsa bandera,
supuso la justificación definitiva para la entrada norteamericana en la guerra.
Imagen….
Tras semanas de
creciente tensión, el presidente William McKinley remitió al Congreso, el 11 de
abril de 1898, un mensaje en el que solicitaba autorización para intervenir en
Cuba, aunque inicialmente evitó una declaración explícita de guerra y optó por
enmarcar la acción en términos humanitarios y de protección de los intereses
estadounidenses. Sin embargo, el Congreso, influido por la opinión pública y
por actores políticos expansionistas, como el subsecretario de Marina Theodore
Roosevelt, dio un paso más allá y el 19 de abril aprobó una resolución conjunta
de las dos cámaras en la que reconocía la independencia de Cuba y exigía la
retirada inmediata de las fuerzas españolas de la isla. Este documento incluía
la conocida Enmienda Teller, mediante la cual EE. UU. se comprometía
formalmente a no anexionarse Cuba tras el conflicto, en un intento de legitimar
la intervención como una acción altruista y no imperialista. La resolución
equivalía, en la práctica, a un ultimátum.
España respondió
rompiendo relaciones diplomáticas el 21 de abril, lo que precipitó los
acontecimientos. Ese mismo día, la Armada estadounidense inició el bloqueo de
Cuba, un acto de guerra de facto que precedió a
la declaración formal. Jurídicamente, esta secuencia es relevante, pues el
conflicto comenzó materialmente antes de ser reconocido oficialmente, lo que
obligó al Congreso a introducir una cláusula retroactiva y a establecer que el
estado de guerra existía desde cinco días antes. Esta retroactividad fue una
decisión con implicaciones legales, ya que dio cobertura jurídica a las
operaciones militares ya iniciadas, a la captura de buques y a la aplicación
del derecho de guerra.
Desde la perspectiva
estratégica, la declaración formalizó una guerra breve, diplomáticamente
calculada y cuidadosamente preparada, pues EE. UU. había acelerado su programa
de modernización naval en las décadas anteriores, lo que le permitió entrar en
conflicto con una clara superioridad material. Por el contrario, España, bajo
el gobierno presidido por Práxedes Mateo Sagasta, se vio empujada a una guerra
para la que no estaba plenamente preparada, con unas capacidades militares
especialmente obsoletas en el ámbito naval y con la dificultad política de
aceptar el ultimátum sin combatir. Las derrotas de los almirantes Patricio
Montojo y Pascual Cervera frente al comodoro George Dewey y al almirante
William T. Sampson, en las batallas de Cavite (1 de mayo de 1898) y de Santiago
de Cuba (3 de julio de 1898), sellaron el destino del conflicto en apenas ocho
meses.
La firma del Tratado
de París, el 10 de diciembre de 1898, formalizó el fin de las hostilidades y
supuso la cesión de Cuba (bajo tutela), Puerto Rico, Filipinas y Guam a EE.
UU., así como el colapso definitivo del imperio español, lo que generó una
profunda crisis moral, política y social en la Península. Sin embargo, para EE.
UU., la guerra representó su consolidación como potencia emergente con
proyección global y marcó el inicio de una política exterior más activa e
intervencionista.
En suma, la
declaración de guerra del 25 de abril de 1898 constituye un caso paradigmático
de cómo las democracias modernas formalizan el paso de la tensión a la guerra,
integrando legitimidad interna, narrativa pública y acción militar efectiva, y
supuso la reconfiguración del equilibrio de poder a finales del siglo XIX,
inaugurando una nueva etapa en la historia militar y política internacional.
Francisco López Muñoz
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