Saturday, July 25, 2026

"El Norte" (10) de Carrie Gibson - Cronología de acontecimientos clave: 1682 - 1706

 En pocas palabras. Javier J. Jaspe

Washington D.C.

 Esta es la décima entrega de una serie relacionada con el interesante libro: “El Norte – La epopeya olvidada de la Norteamérica Hispana”, escrito por la destacada historiadora, Carrie Gibson. Editorial EDAF, 2022, 575 páginas. La edición original es en el idioma inglés y la traducción al español que usamos es de Pablo García Hervás.

Carrie Gibson obtuvo su “doctorado en la Universidad de Cambridge….Ha trabajado como periodista en The Guardian y como colaboradora en otras publicaciones, además de la BBC. Su investigación la ha llevado a México, el Caribe y los Estados Unidos. Reside en Londres”.

Sobre el libro se ha escrito:

"Durante mucho tiempo, los Estados Unidos se han preciado de su herencia anglosajona por encima de todas las demás. No obstante, tal como Carrie Gibson replica en El Norte, con gran profundidad y nitidez, la nación tiene unas raíces hispanas mucho más antiguas, las cuales han permanecido mucho tiempo ignoradas y marginadas. Este pasado hispánico precede en un siglo a la llegada del Mayflower, y es de todo punto igual de importante a la hora de dar forma a la nación tal como existe hoy en día.... (The New York Times Book Review)"

El propósito de la serie no es realizar un análisis del libro, sino publicar la cronología de los acontecimientos clave que allí se incluyen (páginas 462 – 470), ocurridos entre los años 1492 y 2017, a fin de acompañarlos con unos breves agregados que recogen principalmente textos encontrados en Internet, relacionados con los enunciados que se utilizan a lo largo de dicha cronología.

A efecto de diferenciar la cronología original transcrita en negrillas, los agregados se transcriben en itálicas, bien textualmente o resumidos y/o reordenados en su presentación, con las referencias a sus respectivos enlaces en Internet. Cuando la cronología original incluye diversos hechos en un mismo año, estos hechos son presentados separadamente bajo dicho año.

En esta décima entrega se incluyen hechos históricos que van desde que René Robert Cavelier, señor de la Salle, emprende el descenso del río Misisipi y bautiza la zona como la Luisiana (1682), hasta la fundación de Albuquerque en Nuevo México (1706). Veamos:        

 1682: René Robert Cavelier, señor de la Salle, emprende el descenso del río Misisipi y toma de la zona en nombre de Francia, bautizándola como la Luisiana en honor a Luis XIV.

EBSCO

René-Robert Cavelier, Sieur de La Salle

René-Robert Cavelier, Sieur de La Salle, was a French explorer born in Normandy who played a pivotal role in the exploration of North America, particularly the Mississippi River and its surrounding territories. Initially destined for a life as a Jesuit priest, La Salle's adventurous spirit led him to renounce his vows and emigrate to New France, where he sought fortune in the fur trade. His expeditions in the late 17th century, notably his journey down the Mississippi River in 1682, allowed him to claim the region for France, naming it "Louisiana" in honor of King Louis XIV. Despite his significant achievements, including securing a royal fur-trading monopoly and establishing a French presence in the Gulf of Mexico, La Salle struggled with leadership and interpersonal relationships, leading to conflicts within his expeditions.

His attempts to establish a colony at the mouth of the Mississippi ultimately met with failure, culminating in his assassination in 1687 by disgruntled members of his party. La Salle's legacy remains influential; he is recognized as one of the foremost explorers of his time, with a reputation marked by both remarkable discoveries and formidable challenges in colonization. His life and work reflect the complexities of European exploration and its impacts on indigenous territories in North America.

Authored By:

Cummins, Light Townsend

https://www.ebsco.com/research-starters/history/rene-robert-cavelier-sieur-de-la-salle

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Robert Cavelier de La Salle descubre la desembocadura del Misisipi en 1682, que reclamaría para Francia y nombraría el territorio como Luisiana en honor al rey Luis XIV.

https://www.reddit.com/r/USHistory/comments/1juxoh2/robert_cavelier_de_la_salle_discovers_the_mouth/?tl=es-419

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Canadian Museum of History

Virtual Museum of New France

The Explorers

René-Robert Cavelier de La Salle 1670-1687

https://www.historymuseum.ca/virtual-museum-of-new-france/the-explorers/rene-robert-cavelier-de-la-salle-1670-1687/

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IOWA PBS

La Salle Claims Land for France

https://www.iowapbs.org/iowapathways/artifact/1924/la-salle-claims-land-france

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Texas State Library and Archives Commission

Giants of Texas History

Robert Cavelier, Sieur de La Salle

https://www.tsl.texas.gov/treasures/giants/lasalle/lasalle-01

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State Affairs

Our History: How Louisiana got its name

By David Jacobs

https://pro.stateaffairs.com/la/state-culture/our-history-how-louisiana-got-its-name-2

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René-Robert Cavelier, Sieur de La Salle French adventurer & fur trader explored Mississippi River

Timeline

https://www.youtube.com/watch?v=hHdrrI8Kyt4&t=17s

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1683: Los jesuitas, dirigidos por Eusebio Kino, comienzan a explorar la Baja California, donde posteriormente establecen misiones.

IgnatianSpirituality.com

A service of Loyola Press

Eusebio Francisco Kino, SJ (1645-1711)

Eusebio Francisco Kino, SJ, was a Jesuit missionary and explorer in northwestern Mexico and the southwestern United States.

After his ordination in 1677, Kino was sent to lead a mission to Mexico. Transportation and other difficulties delayed his arrival in Mexico until 1681. Kino participated in a rather unsuccessful expedition to California between 1683 and 1685. In 1687, Kino joined a 1500-mile second expedition by way of Sonora, Mexico and southern Arizona to California.

During his travels, Kino personally baptized 4,500 people and traveled over 50,000 square miles on horseback. He established missions in San Miguel, Magdalena, Altar, Sonoita, Santa Cruz, and San Pedro valleys. An accomplished astronomer, mathematician, and cartographer, Kino mapped an area 200 miles long and 350 miles wide. Kino proved that Baja, California was a peninsula and not an island.

When establishing his missions, Kino taught the native inhabitants how to plant wheat, beans, squash, and other crops. People were also taught how to build durable homes and tend cattle. In the larger communities, Kino established schools for the children, teaching them reading and writing and the basics of the Catholic faith. Kino vigorously opposed the conscription of the Sonoran Indians for work in the silver mines.

Fr. Kino helped to establish the first permanent mission in Lower California. Other new missions in California were supplied with the food produced by this first mission. In all, Fr. Kino made some 50 expeditions, keeping detailed diaries and maps for those who would follow him.

In 1711 Kino returned to Magdalena in the state of Sonora, Mexico, to celebrate the dedication of a new church in honor of St. Francis Xavier. He fell ill while celebrating Mass on the day of the dedication and died that evening.

https://www.ignatianspirituality.com/ignatian-voices/16th-and-17th-century-ignatian-voices/eusebio-francisco-kino-sj/

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Scielo

Espiral (Guadalajara)

Kino in California: 1681-1686

Gabriel Gómez Padilla

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-05652014000300006

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EBSCO

Eusebio Francisco Kino

Authored By:

Black, Charlene Villaseñor

https://www.ebsco.com/research-starters/history/eusebio-francisco-kino

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Urbanus Descubriendo las Californias

Eusebio Kino y la leyenda del nombre: Un viaje por el alma de Baja California

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 Son pocas las regiones en el mundo combinan historia, mito y geografía con tanta intensidad como Baja California. Su nombre evoca mares azules, desiertos que arden y misiones que susurran siglos de fe y aventura. Pero, ¿sabías que detrás de este nombre hay una mezcla de literatura medieval y exploración jesuita? En el centro de esta historia se encuentra un personaje clave: el padre Eusebio Francisco Kino.

 

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El padre Kino: fe, ciencia y cartografía

Nacido en el Ducado de Saboya en 1645, Eusebio Kino fue un misionero jesuita con una pasión que iba más allá del evangelio: amaba las matemáticas, la astronomía y la cartografía. Llegó a la Nueva España en 1681, y muy pronto se embarcó en una labor que marcaría su vida y la historia del norte del continente: la exploración y evangelización del noroeste mexicano, incluyendo la península de Baja California y el actual estado de Sonora.

Kino no solo fundó misiones y convivió con pueblos indígenas como los pimas y los yaquis, sino que también realizó uno de los mayores aportes científicos de su tiempo en América: demostrar que California no era una isla.

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 ¿California era una isla?

Durante siglos, muchos mapas europeos mostraban a California como una isla separada del continente, flotando como una fantasía frente al Pacífico. Esta idea venía de relatos míticos y de la novela de caballerías "Las sergas de Esplandián", escrita por Garci Rodríguez de Montalvo a comienzos del siglo XVI. En esta historia, California era una isla paradisíaca gobernada por la reina Calafia, poblada solo por mujeres guerreras y criaturas exóticas. El nombre California, entonces, nació en la ficción.

Los conquistadores españoles, fascinados por las riquezas y misterios del Nuevo Mundo, tomaron este nombre literario y lo aplicaron a las tierras que iban descubriendo. Así, la península comenzó a ser llamada California, y por muchos años se creyó que era realmente una isla.

 

La verdad geográfica… y la Baja

El padre Kino, tras múltiples expediciones entre 1698 y 1706, logró cruzar caminos, observar costas, registrar ríos y unir trazos en sus mapas. Fue el primero en probar con certeza que California estaba unida al continente, lo que desmentía siglos de creencias geográficas. Sus mapas, sorprendentemente precisos para la época, mostraron que esa supuesta isla era en realidad una península, hoy conocida como Baja California.

El término “Baja” (del latín baxa, que significa “más baja” o "al sur") se usó para distinguirla de lo que más adelante se llamaría Alta California (hoy parte de los Estados Unidos). Así, la península se bautizó oficialmente como Baja California: el extremo sur de la mítica tierra de Calafia.

 

El legado que no se borra

El padre Kino murió en 1711 en lo que hoy es Magdalena de Kino, Sonora, dejando un legado monumental: fundó más de 20 misiones, ayudó a establecer rutas comerciales, promovió el respeto entre culturas, y corrigió un error cartográfico que había durado más de un siglo.

Pero más allá de sus mapas o misiones, Kino es recordado por su capacidad de unir mundos: la fe y la ciencia, Europa y América, la leyenda y la realidad.

Hoy, al recorrer Baja California, entre cactus, misiones coloniales y paisajes que parecen de otro planeta, uno no puede evitar pensar que la reina Calafia y el padre Kino se siguen encontrando —uno desde la leyenda, el otro desde la historia— en esta tierra única que lleva un nombre nacido de la imaginación… y corregido por la observación.

 https://www.revistaurbanus.com/post/eusebio-kino-y-la-leyenda-del-nombre-un-viaje-por-el-alma-de-baja-california

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1701: Europa se ve envuelta en la guerra de sucesión Española, y al año siguiente el conflicto llega a Norteamérica con el nombre de guerra de la reina Ana.

Historia sin Pretensiones

LA GUERRA DE SUCESIÓN (1701–1714): UN CONFLICTO EUROPEO POR UN IMPERIO GLOBAL

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La Guerra de Sucesión se desarrolló entre 1701 y 1714 y fue, en realidad, mucho más que una guerra por quién debía ocupar el trono hispano. Aunque en la práctica, esto, no tenía demasiada importancia para los bandos enfrentados. Fue un conflicto europeo de gran escala en el que se decidía el equilibrio de poder en el continente… y, sobre todo, el control de las enormes posesiones imperiales españolas en América y Europa que tuvo en un primer momento su campo de batalla en el norte de Europa y en Italia.

Luis XIV admitía en 1709 que «el principal objetivo de la actual guerra es el comercio de las Indias y las riquezas que produce». Cuando empezaron las negociaciones de paz, España, a la que todavía le quedaría un siglo para convertirse en un Estado, fue excluida de todas las discusiones y no se le permitió siquiera intervenir en los tratados de paz que dieron fin a la guerra. Como curiosidad, los principales generales de la guerra nunca visitaron la Península Ibérica.

Aunque el detonante fue la muerte sin descendencia de Carlos II de Habsburgo, el llamado “Hechizado”, las verdaderas motivaciones de las potencias europeas iban mucho más allá de la sucesión dinástica.

EL PROBLEMA SUCESORIO: EL FINAL DE LOS AUSTRIAS

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Finalizando el siglo XVII la Monarquía Hispánica se encontraba en una situación delicada: Carlos II había contraído matrimonio en dos ocasiones, primero con María Luisa de Orleans y después con Mariana de Neoburgo, pero ninguno de los enlaces había producido la ansiada descendencia. Se llegó a decir que estaba hechizado y no podía engendrar hijos. Con ello, se hacía cada vez más evidente que la dinastía de los Austrias españoles se encaminaba hacia su extinción.

Hacia 1697, la corte madrileña estaba dividida en dos grandes corrientes o “facciones”, cada una de las cuales defendía una posible solución al problema sucesorio.

La primera y más numerosa era la llamada opción bávara. Sus partidarios proponían como heredero a José Fernando de Baviera, un joven príncipe considerado de consenso porque reunía vínculos tanto con la dinastía española como con otras casas europeas. Era nieto de Margarita de Austria, hermana de Carlos II —la misma que aparece retratada en Las Meninas de Velázquez—, lo que le otorgaba cierta legitimidad dinástica sin provocar el rechazo inmediato de las grandes potencias. Esta opción era defendida principalmente por la propia reina Mariana de Neoburgo y el emperador. Esta alternativa proponía mantener la herencia dentro de la rama de los Habsburgo. Aunque contaba con menos apoyos en la corte, logró atraer a algunos miembros influyentes de la alta nobleza, que veían en esta solución la continuidad más directa de la dinastía. Y de hecho Carlos II lo recogería en su testamento, pero el heredero falleció inopinadamente en febrero de 1699.

La segunda opción fue ganando fuerza con el paso del tiempo, especialmente tras los acuerdos de Rijswijk (1697), que reconfiguraron el equilibrio diplomático europeo. Se trataba de la candidatura borbónica, encabezada por Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia. Este grupo fue ganando adeptos progresivamente, hasta situar al cardenal Portocarrero —arzobispo de Toledo y figura clave en los últimos años del reinado— como uno de sus principales impulsores dentro de la corte. La diplomacia francesa, especialmente a través de su embajador, el duque de Hartcourt, logró consolidar apoyos clave dentro del entorno del rey. Los movimientos franceses frente al problema sucesorio español fueron variados, desde sobornos en Madrid y movilizaciones orquestadas por agentes franceses como el Motín de los Gatos hasta presiones diplomáticas en las cortes extranjeras.

A partir del fallecimiento del príncipe José Fernando de Baviera, la candidatura borbónica cobró un gran impulso, ya que sus defensores argumentaban que solo la poderosa monarquía de Luis XIV podía garantizar la integridad territorial del vasto imperio. La opinión de Madrid era mayoritariamente favorable a una sucesión francesa, que garantizaba la integridad de la monarquía, no así la austriaca.

La decisión de Carlos II de incluir en su testamento a Felipe, duque de Anjou, el 2 de octubre de 1700, lejos de cerrar el conflicto, abrió una nueva etapa de tensiones internacionales que desembocaría directamente en la Guerra de Sucesión Española (1701–1714), uno de los grandes conflictos europeos del cambio de siglo.

A partir de ese momento, dos grandes candidatos se enfrentaron:

Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, apoyado por la monarquía borbónica y proclamado rey como Felipe V el 24 de noviembre de 1700.

El archiduque Carlos de Austria, respaldado por el Sacro Imperio, Inglaterra y las Provincias Unidas.

LA GUERRA LLEGA A LA PENÍNSULA (1704–1706)

Felipe V llegó a la Península en febrero de 1704 y la guerra en España comenzó en agosto,

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cuando tuvo lugar un hecho simbólico pero importante: la toma de Gibraltar que pasó a manos británicas.

Sin embargo, el conflicto serio en territorio peninsular se intensificó a partir de 1705, cuando una flota angloholandesa desembarcó en la costa valenciana (Altea) y avanzaron hacia Cataluña, tomando Barcelona.

En pocos meses, gran parte de Valencia y Cataluña quedó bajo control austracista. En junio de 1706, incluso Madrid fue ocupada temporalmente por las tropas del archiduque Carlos, después de haberlo sido Zaragoza.

Durante este periodo, la monarquía de Felipe V parecía seriamente amenazada.

OFENSIVAS Y CONTRAOFENSIVAS

La ventaja aliada en la Península duró poco. A finales de 1706, las tropas del archiduque Carlos se replegaron hacia la costa mediterránea, presionadas por las fuerzas borbónicas dirigidas por el duque de Berwick. El punto de inflexión llegó el 25 de abril de 1707, cuando el ejército hispano-francés de Berwick derrotó al cuerpo principal aliado mandado por el conde de Galway en las inmediaciones de Almansa (Albacete). La victoria fue tan decisiva que, años después, Isabel de Farnesio recordaría a su hijo —el infante Carlos— la importancia simbólica del lugar: entender Almansa era comprender una de las claves que aseguraron el trono a Felipe V.

Tras Almansa, entre 1707 y 1708, Felipe V consolidó su control sobre la mayor parte de la Corona de Aragón, mientras los aliados solo obtuvieron un éxito destacado: la conquista británica de Menorca (1708), dirigida por el almirante John Leake. 

En 1709, la guerra se recrudeció en el norte de Europa y Luis XIV, necesitado de tropas, retiró parte de sus fuerzas de la Península para intentar negociar la paz con Inglaterra y las Provincias Unidas. Durante un tiempo, el bando borbónico tuvo que sostener el frente peninsular casi en solitario. Aun así, en 1710 los austracistas lograron reanimar la campaña con victorias en Almenar y Zaragoza y una nueva entrada en Madrid. La respuesta francesa no tardó: Luis XIV volvió a intervenir y, bajo el mando del duque de Vendôme, los aliados fueron empujados otra vez hacia el Mediterráneo. Las batallas de Brihuega y Villaviciosa (diciembre de 1710) sellaron el cambio de rumbo y, a comienzos de 1711, el conflicto en la Península estaba prácticamente decidido: las tropas imperiales quedaban reducidas, en esencia, a Barcelona.

A partir de ahí, la paz se volvió inevitable por dos razones. En Inglaterra, el ascenso de un gobierno tory impulsó el fin de una guerra larga y costosa; y, en abril de 1711, el archiduque Carlos heredó el título imperial, lo que alteró por completo el equilibrio diplomático: las potencias aliadas empezaron a temer que, si además se coronaba en Madrid, se reconstruyera una “gran monarquía” en Europa. Cataluña quedó cada vez más aislada y, en las negociaciones que se desarrollaron en Holanda y Alemania, pesaron más los intereses de las grandes potencias que los del gobierno español y, menos aún, los de los territorios que habían sostenido la causa austracista.

LA BATALLA DE ALMANSA (1707): EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Aunque los aliados habían ocupado Zaragoza y llegaron a entrar en Madrid en la campaña de 1706, el invierno de 1706 a 1707 marcó un cambio de tendencia: las fuerzas borbónicas empezaron a recuperar terreno. Para organizar la contraofensiva, Luis XIV confió la dirección de las operaciones en la Península a su sobrino, Felipe, duque de Orleans, mientras que el mando en el campo recaía en el duque de Berwick, al frente de las tropas franco-españolas desde el verano anterior. Berwick había evitado hasta entonces una batalla decisiva, a la espera de refuerzos que dieran solidez a su ejército.

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En el bando contrario, los generales aliados —el conde de Galway y el marqués de las Minas— intentaron adelantarse a esa concentración de fuerzas y buscaron el choque directo. El encuentro se produjo el 25 de abril de 1707 en las llanuras cercanas a Almansa. Allí, Berwick, junto con el duque de Populi y el marqués de d’Asfeld, dirigía un ejército de más de 25.000 hombres (franceses en su mayoría, además de contingentes españoles y un regimiento irlandés). Frente a ellos, Galway y Minas reunían unos 15.000 soldados, principalmente portugueses, ingleses, holandeses y alemanes, en una coalición donde, de forma significativa, apenas había tropas españolas.

La batalla comenzó por la tarde y se resolvió con rapidez: en unas dos horas, el ejército aliado quedó deshecho. Hubo alrededor de 4.000 muertos y unos 3.000 prisioneros en sus filas, pérdidas que pudieron ser aún mayores de no mediar la retirada temprana de parte de los contingentes portugueses. Los borbónicos también pagaron un precio alto —se calcula en torno a 5.000 bajas—, pero la victoria resultó completa. El duque de Orleans llegó al día siguiente, demasiado tarde para participar en el combate, aunque a tiempo para cosechar el efecto político del triunfo.

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Su trascendencia fue inmediata. Almansa abrió a Felipe V el camino para consolidar el control borbónico sobre Valencia y buena parte de la Corona de Aragón, desarticuló el núcleo del ejército aliado y dejó al archiduque Carlos cada vez más dependiente de sus apoyos en Cataluña. No es extraño que, con el tiempo, la batalla se convirtiera en un símbolo: el propio Federico II de Prusia la describió como una de las más impresionantes del siglo. Más allá de la épica, Almansa fue el punto de inflexión que inclinó la guerra en la Península a favor de los Borbones.

EL FINAL: UNA PAZ DECIDIDA MUY LEJOS

El Tratado de Utrecht, firmado en 1713, fue el acuerdo que puso fin a la Guerra de Sucesión. Sus efectos se dejaron notar tanto en el tablero político europeo como en el propio Imperio español.

La consecuencia más inmediata fue el reconocimiento de Felipe V como rey. Pero ese reconocimiento llevaba una condición clave: las dos coronas no podrían unirse bajo un mismo monarca, para evitar que se formara un bloque borbónico demasiado poderoso en Europa.

El precio fue alto: se perdió buena parte de sus territorios en Europa. Los Países Bajos hispanos pasaron a Austria, y también quedaron bajo control austríaco Nápoles, Milán y Cerdeña (aunque esta última se intercambiaría poco después). Sicilia se cedió inicialmente a Saboya. Por su parte, Gran Bretaña reforzó su papel como potencia naval al quedarse con Gibraltar y Menorca, además de obtener importantes ventajas comerciales vinculadas al comercio americano. Pero, por lo menos, se  mantuvo su imperio americano y salvo Gibraltar el territorio peninsular intacto.

En el interior, Utrecht confirmó el fin del modelo de “monarquía compuesta”, en el que cada territorio conservaba sus propias leyes e instituciones. Tras la victoria, Felipe V impulsó una mayor centralización con los Decretos de Nueva Planta, que suprimieron las instituciones propias de la Corona de Aragón.

En conjunto, Utrecht inauguró un nuevo equilibrio en Europa: la influencia española siguió debilitándose, mientras Francia mantenía un peso decisivo y, sobre todo, Gran Bretaña se consolidaba como la gran potencia marítima y comercial del momento.

CONCLUSIÓN: EL NUEVO ORDEN GEOPOLÍTCO 

La Guerra de Sucesión no fue solo una guerra dinástica. Se impuso el equilibrio europeo entre los ejes de París y Viena, frente al principio hegemónico de Austrias o Borbones. Londres se constituyó como el contrapeso adecuado para el mantenimiento de ese equilibrio. De esta forma podía dedicarse a la expansión marítima y comercial.

España, que daba sus primeros pasos hacia la configuración como Estado,  fue tanto el premio como el escenario, pero en muchos momentos no fue el verdadero centro de decisión.

La batalla de Almansa, más allá de su dimensión militar, simboliza ese giro decisivo que permitió a los Borbones consolidar su dinastía y transformar el modelo político del país.

https://www.historiasinpretensiones.com/2026/04/la-guerra-de-sucesion-17011714-un.html

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Historia de la GUERRA de SUCESIÓN ESPAÑOLA - Resumen | Causas, desarrollo y consecuencias.

Cuaderno de Historia

https://www.youtube.com/watch?v=QKymUX74iJE

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La Guerra de Sucesión Española El Conflicto que Cambió Europa y a España

Crónicas de la Historia

https://www.youtube.com/watch?v=8yBoXiqbof0

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Año 1701, Guerra de Sucesión Española: Primera Gran Guerra Europea

Chronicles of Hispania

https://www.youtube.com/watch?v=t09PfGRtouY

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Folios de Historias

1701-1714—La Guerra de Sucesión Española – Cuando Europa se partió en dos por una corona vacía

https://foliosdehistorias.com/2026/02/07/1701-guerra-de-sucesion-espanola-1701-1714/

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LA GUERRA DE SUCESIÓN DE ESPAÑA (1700-1714)

JOAQUIM ALBAREDA SALVADÓ

https://www.cristoraul.org/SPANISH/sala-de-lectura/BIBLIOTECATERCERMILENIO/HISPANA/AlbaredaSalvadoJ-Laguerra%20deSucesion1700-1714.pdf

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1706: Se funda Albuquerque en Nuevo México.

Visit Albuquerque

History

The one-of-a-kind character of Albuquerque is the result of many different forces, perhaps none as important as the centuries of history that have shaped the city. Starting with the Native Americans who have lived here for thousands of years, and continuing through Albuquerque's official founding in 1706, the city has grown into a multicultural metropolis of nearly a million people. While the modern city of Albuquerque is a center of high-tech industry and research, it retains vital connections to the past, such as the ancient rock carvings at Petroglyph National Monument, the historic Old Town Plaza and the trail of vintage neon signs along Route 66.

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Albuquerque proudly celebrated its tricentennial in 2006, but our roots go back much further. It is important to understand all the peoples who have influenced the area to fully appreciate the complexity of Albuquerque's history. The Rio Grande Valley has been populated and cultivated since as far back as 2,000 B.C. The Pueblo people who lived in the area when Europeans arrived had a sophisticated culture and advanced skills in stone masonry, ceramics and a wide range of arts and crafts. Many of these traditional techniques are practiced to this day, handed down through the generations.

How Albuquerque Got Its Name

The first Spanish explorers arrived in Albuquerque in approximately 1540 under General Francisco de Coronado. Later expeditions brought settlers deep into New Mexico’s river valleys. In 1706, a group of colonists were granted permission by King Philip of Spain to establish a new villa (city) on the banks of the Rio Grande (which means big or great river). The colonists chose a spot at the foot of the mountains where the river made a wide curve, providing good irrigation for crops and a source of wood from the bosque (the cottonwoods, willows and olive trees that grow along the river). The site also provided protection from, and trade with, the Native Americans in the area. The colony’s governor, Francisco Cuervo y Valdés, penned a letter to the Duke of Alburquerque back in Spain to report their newly founded villa, named La Villa de Alburquerque in honor of the duke. Over the centuries, the first “r” was dropped, leaving Albuquerque spelled as it is today.

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Old Town Albuquerque

The early Spanish settlers were religious people, and the first building erected was a small adobe chapel where today’s San Felipe de Neri Church still stands, in Albuquerque’s Old Town. Its plaza was surrounded by adobe homes, clustered close together for mutual protection. The chapel collapsed after the particularly rainy summer of 1792; it was rebuilt a year later. While San Felipe de Neri has been enlarged and remodeled several times since the 1700s, its original thick adobe walls remain intact. The church is the anchor of Old Town, the historic and sentimental heart of Albuquerque. The plaza is host to many cultural events and local celebrations.

Albuquerque Today

Today Albuquerque is a major Southwestern city with a diverse population and some of the nation's leading high-tech research facilities, including Sandia National LaboratoriesIntel and the University of New Mexico. At the same time, its cultural traditions continue to be an essential part of everyday life in the city. With one foot in the past, one foot in the present and both eyes on the future, Albuquerque is a fascinating place to visit and an even better place to call home.

For a closer look at the fascinating history of Albuquerque, New Mexico, be sure to visit the other articles in this section, including a historical timeline. See Museums & Cultural Centers to experience the history of Albuquerque, or take a historic tour at Sightseeing & Specialty Tours.

·      Modern City, Ancient Roots

·      Historic Old Town

·      Timeline  

·      Western Legacy

 

https://www.visitalbuquerque.org/about-abq/history/

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New Mexico Historical Review

Volume 39/Number 1

The Founding of Albuquerque, 1706: An Historical-Legal Problem

Richard E. Greenleaf

https://digitalrepository.unm.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2038&context=nmhr

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New Mexican Hispanic Culture Preservation League

The Founding of Albuquerque

https://nmhcpl.org/founding_of_albuquerque/

"El Norte" (10) de Carrie Gibson - Cronología de acontecimientos clave: 1682 - 1706

  En pocas palabras. Javier J. Jaspe Washington D.C.  Esta es la décima entrega de una serie relacionada con el interesante libro:  “El ...